Underwater
Una aventura submarina opresiva y muy efectiva que convierte el océano en un enemigo tan fascinante como aterrador.
Una de mis debilidades dentro del cine siempre han sido las películas que tratan
los viajes espaciales y también los submarinos. Al final, lo desconocido siempre
resulta atractivo para el ser humano, y en mi caso todavía más. Siempre me ha
fascinado saber qué ocurre tanto en las profundidades de nuestro propio planeta
como más allá de él. Esa sensación de sentirte minúsculo ante algo tan inmenso y
desconocido, y el hecho de que, a pesar de todos los avances, sigan existiendo
territorios totalmente inexplorados, me resulta fascinante.
Por eso, cada vez que se estrena una película sobre el fondo marino o el
espacio, me gusta ver cómo el director y el equipo creativo deciden
representarlo. No soy ningún experto en ninguno de los dos campos, ni mucho
menos, pero me interesa ver qué enfoque le dan y qué pueden mostrarme a nivel
visual o tecnológico.
En el caso de Underwater, la película lo hace realmente bien. No sé si lo que
muestra es realista o no, porque mis conocimientos se limitan a lo poco que he
visto en documentales y a alguna que otra inmersión recreativa durante algunas
vacaciones, pero sí puedo decir que consigue transmitir perfectamente el respeto
y la angustia que impone el océano. Siento una fascinación enorme por el agua.
Es el elemento al que más veneración le tengo: nos compone, da vida y, al mismo
tiempo, puede arrebatárnosla en cuestión de segundos. Incluso en mis inmersiones
más controladas siempre noto ese respeto y esa sensación de vulnerabilidad. Así
que imaginarme a kilómetros bajo la superficie, en la oscuridad más absoluta, me
parece una idea tan aterradora como emocionante. Y precisamente eso es lo que
Underwater consigue transmitir con acierto.
La película arranca con fuerza y sin rodeos. Desde los primeros minutos ya
plantea el conflicto: un grupo de ingenieros trabaja en una base submarina
cuando un terremoto de magnitud 10 destruye gran parte del complejo, dejando a
los supervivientes atrapados y obligados a sobrevivir como sea. La acción y las
secuencias de huida están muy bien rodadas y la tensión no decae casi en ningún
momento. La banda sonora acompaña de forma impecable, reforzando la atmósfera
opresiva, y el uso de la cámara lenta en algunos momentos añade un estilo muy
acertado.
A lo largo de la historia, la película combina muy bien la acción con el terror
y el suspense, sobre todo en las escenas exteriores, cuando los personajes salen
de las bases y se enfrentan a la oscuridad total del océano. Esas secuencias
transmiten una angustia real: no ver más allá de dos o tres metros genera esa
sensación constante de peligro, de que en cualquier momento puede aparecer algo
inesperado.
El problema que tengo con Underwater llega cuando decide introducir criaturas
monstruosas como amenaza principal. Entiendo la intención simbólica, esa idea de
la naturaleza defendiéndose del ser humano o del afán por conquistar territorios
que no le pertenecen, pero creo que el propio océano ya era un enemigo
suficientemente poderoso. La presencia de las criaturas le quita parte del
realismo y del suspense inicial, y además su diseño deja bastante que desear,
como si se les hubiera agotado el presupuesto justo ahí, ya que el resto
visualmente cumple de manera sobresaliente.
Por otro lado, el guion se resiente. Las criaturas aparecen o atacan cuando
conviene, lo que resta coherencia al peligro que deberían suponer. En cambio,
cuando la película se centra simplemente en la supervivencia frente a un entorno
hostil, funciona mucho mejor.
En cuanto a las interpretaciones, Kristen Stewart destaca claramente como
protagonista. Tiene pocos diálogos, pero transmite perfectamente la tensión, el
miedo y la determinación de su personaje. Es muy humana: tiembla, duda y la
situación la supera, pero sigue adelante y piensa en los demás. El resto del
reparto cumple, aunque los personajes caen en los clichés habituales del género,
como el capitán sacrificado, el alivio cómico o la pareja de turno. Son
elementos ya muy vistos, y eso resta algo de frescura al conjunto.
Lo mismo ocurre con la trama en general, es muy genérica.
Aun así, Underwater es una película muy efectiva y con una duración muy
atractiva. Dura alrededor de hora y media, se ve con mucha facilidad y mantiene
el ritmo de principio a fin. Tiene varias secuencias visualmente potentes y
logra crear una atmósfera opresiva y entretenida. No reinventa el género ni
alcanza la maestría de sus influencias más claras, como Alien, pero consigue
mantener la tensión y resulta muy disfrutable.
En resumen, la recomendaría sin dudar a quien disfrute del cine de
supervivencia, de las criaturas, de los escenarios submarinos o del terror
ambiental. Si buscas una película redonda o innovadora, probablemente no lo sea.
Pero si simplemente te apetece sumergirte y nunca mejor dicho en una historia
intensa, con ritmo y una ambientación muy lograda, Underwater merece la pena.