10º
Spiral: Saw
La peor de todas. Y no me cuesta nada decirlo.
Además, me da hasta rabia porque la idea de hacer una especie de reinicio o de
historia paralela dentro del universo Saw no me parecía mala en absoluto. De
hecho, soy bastante partidario de eso cuando una saga empieza a estirarse
demasiado. Llega un punto en el que seguir tirando del mismo villano, de los
mismos personajes o de la misma fórmula puede acabar agotándolo todo, así que
intentar abrir otra puerta me parece incluso lo más lógico.
Ahora bien, si vas a cambiar las cosas, hazlo bien. Aquí no pasa. Tener a Samuel
L. Jackson, Chris Rock, Max Minghella o Marisol Nichols en el reparto no basta
para levantar una película que se siente ajena a la saga en casi todo momento.
No tiene el tono, no tiene la atmósfera, no tiene esa forma de cocinar el
misterio y tampoco tiene esa sensación final de “vale, me la han vuelto a colar”
que sí tenían las buenas entregas de la franquicia.
Se siente como una película de otro universo usando el nombre de Saw para
intentar enganchar al público. Es menos tensa, menos inspirada y bastante menos
memorable. Incluso el giro final, que debería ser uno de los grandes atractivos,
aquí se queda muy por debajo de lo esperado.
Un experimento fallido que, por suerte, no fue a más.