Spider-Man: Into the Spider-Verse
Una explosión visual y narrativa que convirtió a Miles Morales en un Spider-Man a la altura del mito y abrió un multiverso lleno de posibilidades.
La lección animada de Sony y su multiverso lleno de posibilidades
Para mí, como para la gran mayoría de niños, Spider-Man siempre ha sido uno de
mis superhéroes favoritos. En mi caso, no ocupa el primer lugar, porque ese se
lo reservo al murciélago de Gotham del que ya hablaremos por aquí a su debido
tiempo, pero sin duda está en lo más alto del podio.
Sony dio la sorpresa al mundo entero con esta película. Viniendo de fracasos en
taquilla como Venom o la propia The Amazing Spider-Man 2, pocos esperábamos que
pudieran sacarse semejante sorpresa de la manga. Pero no solo lo hicieron, sino
que rompieron todos los esquemas.
Esta vez dejamos atrás el live action y también a nuestro Peter Parker de
siempre, para sumergirnos en la historia de Miles Morales, un adolescente
afro-latino de Brooklyn con una vida bastante común... al menos hasta que deja
de serlo. Miles es un personaje con el que es muy fácil conectar. Como todos,
tiene inseguridades, tiene pasiones, un gran corazón y una historia que mezcla el peso
de la responsabilidad con la búsqueda de su propio camino. Es un Spider-Man
distinto, sí, pero honra el legado de los que vinieron antes y es totalmente
digno de vestir el traje.
La trama da nombre a la película. Un experimento provoca la apertura de un
portal a otras dimensiones que Miles deberá ayudar a cerrar. Esto trae consigo
la aparición de personajes de otros universos. Cada uno de estos personajes
aporta su propio tono y estilo, y juntos forman un equipo tan variado como
inesperado que funciona de maravilla. Esa mezcla de personalidades, estéticas y
trasfondos es uno de los mayores aciertos del film, y le da una riqueza
narrativa y visual increíble.
Lo primero que salta a la vista es el apartado artístico. Es
una auténtica barbaridad. La mezcla de estilos de animación, el diseño de
personajes, el uso del color, la iluminación... Todo en esta película es un
regalo visual. Personalmente, no recuerdo haber visto algo así antes, al menos
no llevado a este nivel. Cada frame parece una viñeta en movimiento, un cómic
vivo.
La banda sonora acompaña de manera brillante. Llena de temazos de artistas como
Post Malone, y música original de Daniel
Pemberton,que consigue transmitir ese tono joven y callejero que define tanto a
Miles como a los barrios de Nueva York en los que se mueve.
Si eres fan del Spider-Man de Peter Parker y no estás seguro de si este cambio
de personaje te va a convencer... solo te digo que confíes. En serio. Miles Morales
está a la altura, y no solo eso, sino que aporta una nueva mirada que enriquece
la historia que ya conoces. Comparte los valores clásicos del personaje, pero
los adapta con naturalidad a una nueva generación.
La película funciona como una historia de orígenes, pero se las arregla para no
caer en lo típico. El ritmo es genial, y entre momentos de acción (algunos
realmente brutales, gracias a la libertad que da la animación), escenas más
emotivas y pinceladas de humor muy bien colocadas, consigue crear una
experiencia completa. Y sí, también deja un mensaje poderoso que se queda
contigo: “Cualquiera puede llevar la máscara.”
Esta película se llevó el galardón más que merecido a Mejor Película de
Animación en los Premios Oscar 2019, y no es para menos. Por su innovación, su
valentía creativa y su corazón. Sentó un precedente y subió el listón a la hora
de abordar el cine de animación.
La secuela no tardó en llegar. Cuatro años después, en 2023, aterrizó Across the
Spider-Verse, con las expectativas por las nubes tras lo vivido en esta primera
entrega. ¿Es mejor o peor? ¿Está a la altura visual y narrativamente? Aquí puedes descubrirlo 😛