It Follows
Una propuesta de terror distinta, con una idea muy potente, tensión constante y una amenaza tan simple como inolvidable.
Continuando con el reciente interés que me ha surgido por el cine de terror en
los últimos tiempos, en parte gracias al asesoramiento de @PeliYManta_, le
tocaba el turno a It Follows, una película que se desmarca de muchas otras
propuestas del género por ser distinta tanto en la forma como en la ejecución.
La historia nos presenta a un grupo de jóvenes que deben hacer frente a una
amenaza terrible e insistente que acecha directamente a la protagonista. Desde
el primer momento queda claro que no estamos ante el típico slasher. Aquí los
personajes no son simples cuerpos esperando su momento para morir y rellenar el
metraje con escenas gore. Tampoco son personajes especialmente complejos ni
profundamente desarrollados, pero eso no juega en su contra. La película
prefiere avanzar antes que detenerse a contar trasfondos que, siendo sinceros,
no aportan demasiado. Esta decisión hace que el ritmo sea mucho más ágil y que
la tensión no se diluya.
Otro punto a favor es que la película evita en gran medida el recurso tan
habitual del terror moderno en el que los personajes toman decisiones absurdas
solo para ponerse en peligro. Apenas hay momentos de ese estilo y, en parte,
también se debe al tipo de amenaza que plantea la cinta, que no da demasiado
margen a ello. Lo que sí hace muy bien es mostrar de una forma bastante creíble
cómo un grupo de jóvenes afronta una situación completamente extrema. Todo se
vive desde el miedo, el escepticismo inicial ante lo que está ocurriendo y un
claro instinto de supervivencia y de unión de grupo.
Como ya he comentado, It Follows no utiliza a sus personajes como sacos de carne
destinados a muertes grotescas. De hecho, la película en general cuenta con muy
pocas escenas en las que se muestre sangre o muertes de forma explícita. Sin
embargo, cuando lo hace, estas tienen fuerza y resultan lo suficientemente
impactantes como para ser recordadas.
Probablemente el mayor acierto de la película, y lo más interesante de ella, sea
su trama y su enemigo. Estamos ante una historia que nos presenta una maldición
que se transmite a través de mantener relaciones sexuales. El último infectado
se convierte en la presa de una entidad que cambia constantemente de apariencia,
haciéndose pasar por cualquier ser humano, y que perseguirá sin descanso al
afectado, siempre caminando, siempre avanzando, hasta alcanzarlo y matarlo de
forma brutal. Una vez cae una víctima, la criatura va automáticamente en busca
del infectado anterior, repitiendo el ciclo una y otra vez.
El peligro que representa esta entidad es realmente terrorífico si nos ponemos
en la piel del personaje infectado. La criatura no se detiene ante nada, solo
puede ser vista por quien está maldito y, al cambiar de apariencia, puede ser
literalmente cualquier persona. Aunque no corre y se mueve despacio, lo que en
teoría te da margen para huir y ganar distancia, la sensación de agobio
constante y de que en cualquier momento y lugar todo puede acabar está muy bien
medida. Personalmente, me recordó a lo que hace de forma magistral Resident Evil
2 con Mr. X. Es fácil escapar de él, pero su presencia constante te mantiene
siempre en tensión y alerta.
Los efectos de esta persecución continua se reflejan muy bien en los personajes
que están o han estado infectados. Vemos cómo se ven obligados a cruzar ciertas
líneas morales o a adaptar por completo su forma de vida para intentar
mantenerse a salvo. La película también juega en muchos momentos con la duda de
si la criatura está o no al acecho, colocando figuras humanas al fondo del plano
caminando en dirección a la protagonista. Este recurso, sencillo pero muy
efectivo, funciona especialmente bien.
Mientras veía la película, me interesó bastante la falta de una explicación
clara sobre el origen de la maldición y su diseño. En ningún momento se
profundiza en ello y creo que es una decisión consciente. Podría haber buscado
declaraciones del director al respecto, pero la verdad es que estoy bastante
cómodo quedándome con mi propia interpretación, y creo que la película gana
dejando ese espacio al espectador.
En mi caso, interpreto la maldición como una metáfora del peligro que conllevan
las relaciones sexuales sin la protección ni la responsabilidad adecuadas. Al
igual que una enfermedad de transmisión sexual, no es solo algo que te afecta a
ti, sino una carga que una vez la tienes implica una responsabilidad directa
sobre los demás. Puedes transmitirla a otra persona y, con ello, condenarla a
vivir con las mismas consecuencias: miedo constante, alerta permanente, cambios
radicales en su forma de vida e incluso la muerte. No existe una solución limpia
ni inocente, solo la posibilidad de pasar el problema a otro, con todo el peso
moral que eso conlleva.
Además, las apariencias que adopta la entidad en distintos momentos me hacen
pensar también en una representación de víctimas mortales de agresiones
sexuales. Cuerpos desnudos, heridos, envejecidos que refuerzan la incomodidad y
aportan una lectura aún más perturbadora a la amenaza, alejándola de lo
puramente sobrenatural y acercándola a algo mucho más real y humano.
A nivel técnico, la película no destaca especialmente, pero cumple de sobra. Las
actuaciones son correctas, a pesar de contar con un reparto poco conocido. Quizá
el aspecto más flojo sea su desenlace. Desde el momento en que se plantea el
conflicto y se muestra que la película no tiene miedo a traspasar ciertas
barreras morales, resulta bastante evidente cuál puede ser la salida, lo que
hace que el final sea algo predecible.
Aun así, en conjunto estamos ante una película muy interesante, diferente y muy
bien llevada. Siempre se agradece encontrarse con propuestas que intentan
salirse del molde y ofrecer algo distinto dentro de un género tan explotado como
el terror.